domingo, 7 de noviembre de 2010

paso a paso, todo muy metodico, todo debe salir perfecto...

Se levantó del sofá. y apagó la televisión, muy decidido se fue quitando la ropa mientras se dirigía al cuarto de baño. Se miró al espejo, y vio, un rostro desfigurado y triste, desmejorado y maltratado. Pasó su mano por la barba, y la peinó con sus dedos. Miró por la ventana, la luz de la luna, entraba triunfante por las lamas de cristal entre abiertas. Inspiró hondo e intentó que algo bonito le pasase por su memoria.
Se quitó la poca ropa que le quedaba, y desnudo, pudo ver ante el espejo, un cuerpo flaco, sin forma, desfigurado, con mil cicatrices y estrías, y marcado por el contraste blanco, y oscuro del vello que cubría parte del tórax, piernas y brazos. Pasó su mano por el pelo de su cabeza, y cuando bajaba, tapó su cara con las palmas de sus manos. Las separo de su cara y lentamente las fue bajando, sus ojos, estaban clavados en ellas, podía ver el brillo que tenían debido a la grasa de su cabello tras varias semanas sin lavar, y se fijó en las marcadas lineas y arrugas que tenia en ellas. Cogió un cigarro, y se sentó en el retrete. con sus ojos clavados en el incandescente cilindro, observó como se consumía poco a poco, hasta que agotado, su cigarrillo dejó de arder. Decidido, se levantó, y rebuscó en el cajón de las toallas su vieja maquinilla de pelar y sus tijeras, y cuidadosamente comenzó a cortarse el pelo. Mechón, tras mechón, notó como se iba sintiendo mejor, incluso podía ver como de vez en cuando una extraña mueca en sus labios, que posiblemente, podría ser lo mas parecido que había tenido a una sonrisa en mucho tiempo. una vez acabado, comenzó a buscar su antigua maquinilla de depilar, y empezó a quitarse todo el pelo de su cuerpo, apenas sentía dolor. Acto seguido, cogió su navaja de afeitar, y comenzó a repasar su barba, y dio paso a un rostro un poco mas humano, afeitado, y pelado, parecia menos deprimente. Cogió su corta uñas y las apuró al maximo, se limpió sus orejas con dos bastoncillos viejos que se encontraban atrincherados en el estante de las colonias, y con una afilada tijera repasó los molestos pelos de su nariz y sus cejas.
Entró en la ducha, y por primera vez en días, notó como el agua cálida le resbalaba por el cuerpo, se enjabonó cuidadosamente. Al comenzar a aclarase el jabón, colocó su cabeza de forma que el agua cayera por sus oídos, y no le permitiese mas que escuchar el agua caer. Que tranquilidad, que paz...Pero, tuvo que dejar de hacerlo, en el instante en que viejos recuerdos clavados en su memoria empezaron a arremolinarse en su cabeza. Al salir, cortó las uñas de sus pies, y aun mojado, se colocó las zapatillas. Se secó con una vieja toalla que tenia desde hacia años, y que ya, apenas secaba, pero, no sabia por qué le encantaba.
En ese instante sonó el movil. se acercó a recogerlo, y al abrirlo, vio que tenia un mensaje de texto, tras varios meses sin recibir nada, le resultó extraño, y le entró la curiosidad. Al abrir el mensaje, resultaba ser de su compañia telefonica, ofreciendole una tarifa especial por ser un cliente escepcional...Una carcajada con un tono un tanto malefico resonó por todo el piso. Tiró el movil en el sofá. y se dirigió al telefono fijo, y marcó el 112. Una encantadora voz de una joven chica, le atendio muy amablemente, y le preguntó, que, cual era la emergencia. Con una monotona voz y sin apenas tono, respondió que habia habido un problema muy grande, que no podia hablar en ese momento, pero que necesitaba ayuda, y le dio la direccion de su hogar.
Al colgar, comenzó a reir, mientras se dirigía a su dormitorio. Cabecero de cuero, armarios de cedro, una cama al estilo japones y varios cuadros de arte moderno decoraban la estancia.
Abrió el ropero, y decidió utilizar un traje hecho a medida, que le sentaba genial, y esta, era una ocasión para llevarlo. Sacó la ropa que había decidido colocarse, y la estiró en la cama. Se dirigió al cuarto de baño y comenzó a engominarse el pelo. Estaba mejor que nunca, hasta se sentía, guapo. Se embadurnó en colonia, y comenzó a colocarse su traje, comenzando por los calcetines, sus calzoncillos, los pantalones negros, y una camisa blanca impoluta, y una chaqueta negra. Totalmente vestido, se miró por ultima vez en el espejo, y jugueteó a ser James Bond por unos instantes. Apagó la luz del cuarto de baño, y se dirigió a la salida de su casa, cuando abrió la puerta, parecía que algo se le había olvidado, y sin encender la luz, se dirigió a su cuarto. En ese instante comenzó a escuchar a lo lejos la sirena de una ambulancia, y tal vez algún que otro coche patrulla. En su dormitorio, totalmente a oscuras, decidió  acostarse en la cama, aquella cama de matrimonio tan grande, hacía que se sintiese mas pequeño. Tomó su almohada, y la tiró, y abrazó la otra almohada. la olió la fuerte, que parecía que iba a sacarle todo su aroma. Aun olía a ella. Las sirenas cada vez estaban mas cerca, a penas a unas pocas calles de su portal. En ese momento, miles de recuerdos y sentimientos le vinieron a la cabeza, incluso una idea que no tenia nada que ver se le marcó en la frente, y se preguntó cuantas personas vendrían a su funeral, si se reuniría con ella, o si habría amigos y familiares. volvió a reír, pero, esta vez fue una sonrisa mas humana, mas inocente, como la de un niño que ríe al hacerle una morisqueta. Sin pensarlo dos veces, y con su nariz incrustada en la almohada, levantó la cabeza, y abrió el cajón de la mesilla de noche, y rebuscó entre tantísimos chismes y cacharros que tenia y la encontró, dura, fría, incompasible. su tacto resultaba agradable, por lo menos para él, la cogió y comenzó a sentirse mas poderoso, cerro los ojos, y sus labios se abrieron para decir unas palabras en un perfecto ingles: -"good night, and, goog luck" . Sonrió y cerró los ojos, y agarrando la almohada, una pieza metálica fría se posó en su sien, y apretó el gatillo. Un fogonazo, iluminó la oscura habitación, bañada por una fría luz blanca que entraba por la ventana, y dejó ver, como su cuerpo, sin vida, caía lentamente abrazado a aquella almohada, y como, una sonrisa placida estaba colocada en sus labios...

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